En un quirófano, la limpieza no es “dejarlo impecable”: es reducir el riesgo de contaminación y asegurar que el entorno esté listo para el siguiente procedimiento con el mínimo margen de error.
Por eso, las funciones del personal de limpieza en un quirófano se organizan por fases, con una secuencia de trabajo definida, productos y útiles controlados y una coordinación constante con el equipo sanitario.
Por qué el quirófano exige una limpieza distinta al resto del hospital
El quirófano concentra procedimientos invasivos, equipos sensibles y superficies de alto contacto. Cualquier desviación (un útil que no toca, un orden incorrecto, un tiempo de contacto insuficiente) puede comprometer la seguridad del paciente y del personal.
Además, el quirófano funciona con rotación y tiempos: entre cirugías hay ventanas ajustadas para recuperar la sala, y al final de la jornada se ejecutan limpiezas más profundas. La clave está en estandarizar: mismas fases, mismo orden y control de resultados.
Funciones del personal de limpieza en un quirófano, según el momento
Cuando se habla de “limpieza de quirófano”, en realidad se está agrupando un conjunto de tareas con objetivos diferentes. En Weldon solemos estructurarlo por momentos operativos, porque así se evita mezclar acciones (y riesgos) entre una fase y otra.
Esta visión por fases también ayuda a definir responsabilidades, tiempos y verificación: qué se limpia, con qué útil, con qué producto y cómo se confirma que la sala queda lista.
| Fase | Objetivo | Cuándo se realiza | Tareas habituales |
| Preparación | Dejar la sala lista para iniciar | Antes de la intervención | Revisión visual, reposición de consumibles, chequeo de útiles, limpieza de apoyo |
| Entre intervenciones | Recuperar sala con rapidez y seguridad | Tras cada cirugía | Retirada de residuos, desinfección de superficies de contacto, tratamiento del suelo en zona de trabajo |
| Terminal | Restablecer condiciones de higiene de la sala | Fin de turno/jornada | Limpieza completa de mobiliario, paredes accesibles, puntos altos, puertas, suelos completos |
| A fondo / especial | Actuar ante riesgo aumentado | Aislamientos, incidentes, programación | Mayor cobertura de superficies, protocolos reforzados, control estricto de útiles y residuos |
Antes de la intervención: preparación y puesta a punto
La fase previa se centra en verificar condiciones y asegurar que el quirófano dispone de lo necesario sin introducir elementos impropios. No se trata de “repasar por repasar”, sino de garantizar que los circuitos están bien montados.
En Weldon damos mucha importancia a que esta fase sea predecible: si la preparación cambia según quién esté, aumenta el riesgo de olvidos y retrabajos.
- Colocación de EPIs según el protocolo del centro y la evaluación de riesgos.
- Comprobación de útiles exclusivos del área (carro, mopas/paños, señalización, contenedores).
- Revisión visual de superficies y puntos de contacto: puertas, mandos, tiradores, encimeras de apoyo.
- Reposición de bolsas, consumibles y material de higiene definido por el centro.
El cierre de esta fase debe dejar una idea clara: la sala está preparada para entrar en circuito asistencial sin improvisaciones.
Entre intervenciones: rapidez sin saltarse el orden
Entre cirugías, la función principal es recuperar la sala con un enfoque “quirúrgico” también en limpieza: priorizar lo crítico (contactos y entorno inmediato del campo) y respetar la secuencia para no redistribuir contaminación.
En Weldon solemos trabajar con una lógica sencilla: de arriba a abajo, de zonas menos expuestas a zonas más expuestas, y siempre con útiles controlados para evitar arrastres.
- Retirada y segregación de residuos según tipología (sanitarios, punzantes, etc.) siguiendo el circuito del centro.
- Desinfección de superficies de alto contacto y mobiliario de apoyo (incluyendo mandos y agarraderas).
- Tratamiento del suelo en la zona de trabajo, evitando entrar y salir hasta que quede seguro para tránsito.
- Reposición de bolsas y consumibles para la siguiente intervención.
Al finalizar, lo importante no es “hacer mucho”, sino hacer lo que toca en el orden correcto y con tiempos de actuación respetados.
Limpieza terminal: restablecer el estándar de la sala
La limpieza terminal se planifica para asegurar que no quedan acumulaciones en zonas menos evidentes. Aquí la función del personal de limpieza es ampliar cobertura y dejar el quirófano en condición de referencia para el siguiente día o turno.
En Weldon integramos esta fase en un procedimiento estable que facilita la supervisión: siempre el mismo recorrido, la misma lista de puntos y la misma verificación final.
- Limpieza y desinfección completa de mobiliario, mesas auxiliares, puertas y puntos de contacto.
- Atención a puntos altos accesibles: luminarias externas, superficies elevadas, rejillas visibles, según protocolo del centro.
- Suelos completos con la técnica indicada (sin generar aerosoles ni dispersión innecesaria).
- Retirada y limpieza del utillaje utilizado, dejando el material listo para el siguiente uso.
Esta fase es la que más se nota a largo plazo: evita acumulaciones y reduce incidencias por suciedad “invisible”.
Limpieza a fondo o especial: cuando el riesgo aumenta
Hay escenarios que requieren medidas reforzadas: cirugías con alta carga biológica, incidentes, derrames o protocolos específicos del hospital. Aquí, la función clave es cumplir el procedimiento sin atajos y documentar lo realizado.
Si el centro lo exige, se incorporan controles adicionales: cambio más frecuente de útiles, circuitos de salida y confirmación por supervisión o responsable asignado.
- Gestión inmediata de derrames con el producto y método establecidos por el centro.
- Mayor cobertura de superficies y zonas adyacentes, según el alcance definido.
- Control estricto del material utilizado (uso, retirada, limpieza o desecho).
El objetivo no es “dejarlo perfecto”: es dejarlo seguro y conforme al protocolo.
Qué puntos son “críticos” en un quirófano (y por qué)
La limpieza efectiva se decide por riesgo, no por estética. Por eso, una función esencial del personal es identificar y tratar primero los puntos de mayor contacto y las zonas próximas al campo de trabajo.
En nuestra operativa, cuando hay poco margen de tiempo, se prioriza lo que más impacto tiene: superficies tocadas por múltiples profesionales y elementos que pueden actuar como vectores indirectos.
- Puertas, manillas, pulsadores e interruptores: alta frecuencia de contacto.
- Mesas auxiliares y superficies de apoyo: contacto constante durante la preparación y el recambio.
- Mandos y controles externos de equipos y luminarias (cuando el protocolo permita su limpieza por personal de limpieza).
- Zona de suelo alrededor del área quirúrgica: riesgo de arrastre y salpicaduras.
Con esto se consigue un estándar real: interrumpir la cadena de transmisión indirecta en el entorno.
Productos, útiles y carro: funciones de control que evitan contaminaciones cruzadas
En un quirófano, la selección y gestión de materiales forma parte del trabajo. No es un detalle logístico: es una función preventiva. La regla general es usar productos autorizados para ámbito sanitario y aplicar exactamente la dilución, método y tiempo indicados por el fabricante y el protocolo del centro.
También es clave que el material sea exclusivo o esté claramente segregado para el área, con codificación por colores si el centro la aplica. En Weldon lo tratamos como un “circuito cerrado”: lo que entra al quirófano no se mezcla con otras zonas.
- Paños y mopas definidos para el área (preferiblemente con control por uso y recambio).
- Carro de limpieza preparado antes de entrar, con lo necesario para evitar salidas innecesarias.
- Contenedores adecuados para la segregación inmediata de residuos.
- Señalización para prevenir accesos durante secado o actuaciones críticas.
La función aquí es doble: limpiar y controlar el proceso para que sea repetible y auditable.
Coordinación con el equipo quirúrgico y control de calidad
Una parte poco visible del trabajo es la coordinación. El personal de limpieza debe saber cuándo entrar, qué puede manipular y qué queda bajo responsabilidad de otros equipos (por ejemplo, ciertos elementos del instrumental o equipos clínicos según la organización del centro).
En Weldon insistimos en que la comunicación sea breve y operativa: confirmar fin de intervención, incidencias (derrames, material fuera de lugar, residuos especiales) y estado de la sala para el siguiente uso.
- Aplicación de EPIs y cumplimiento de PRL en todo momento.
- Registro y trazabilidad cuando el protocolo lo exija (parte de limpieza, checklist, incidencias).
- Verificación final por recorrido: superficie a superficie y zona a zona, sin “saltos”.
Si quieres ampliar la visión más allá del quirófano, aquí tienes una guía práctica sobre tareas del personal de limpieza de un hospital y cómo cambian según el área.
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Errores frecuentes en la limpieza de quirófano y cómo evitarlos
Los fallos suelen venir de lo mismo: prisa, falta de estandarización o útiles mal gestionados. La función del equipo no es “ir más rápido”, sino no perder el control del método cuando el ritmo aprieta.
Estos son errores habituales y cómo prevenirlos de forma práctica:
- Reutilizar el mismo paño en zonas distintas: solución, recambio planificado y control por uso.
- Alterar el orden (de suelo a superficies): solución, recorrido fijo y formación por secuencia.
- Entrar y salir buscando material: solución, carro preparado y checklist antes de acceder.
- Confundir limpieza con desinfección: solución, producto correcto y respeto del tiempo de actuación.
- No informar incidencias (derrames, residuos especiales): solución, canal claro de comunicación.
Cuando el método está bien definido, el equipo gana en seguridad y consistencia, y el quirófano se convierte en un proceso estable, no en una urgencia constante.
Si tu objetivo es estandarizar procedimientos, formar equipos y mantener un control operativo continuo en áreas críticas, en Weldon trabajamos la limpieza de hospitales con protocolos específicos para entornos de alto riesgo como quirófanos, adaptándonos a la operativa real de cada centro.